Tras los líos que en los últimos años no paran entre Sayco y las sociedades de autores en Colombia, los creativos del país decidieron crear otra figura jurídica para recaudar sus derechos colectivos.

Recaudar los derechos generados a partir de la comercialización de la música de todo tipo de género que es utilizada en los establecimientos públicos del país, era desde hace 22 años solo protestad de Sayco, Sociedad de Autores y Compositores de Colombia.

Sin embargo, intérpretes, músicos, ejecutantes profesionales y creadores intelectuales de obras autorales, susceptibles de explotación comercial de todo el país, se agremiaron en Angedaycol para hacer lo mismo que la mencionada entidad.

La creación de esta figura de recaudo obedece al “estado de decepción que tenemos la mayoría de autores de todo el país con Sayco, que pese a los líos de orden legal por los que atraviesa y el intento por su solución, aún no complace los intereses de sus agremiados”, declaró José Leonardo Álvarez, director General de Angedaycol.

Esta figura de recaudo societaria se hace legal mediante “la constitución de una entidad únicamente conformada por titulares o propietarios del derecho de autor. Surgimos a la vida jurídica de manera individual por asociación, con el interés de acabar con la hegemonía permanente que tenía Sayco”, detalló Álvarez.

Los agremiados en esta entidad no autorizan a Sayco y Acinpro para el efecto de recaudo de valores legales por sus obras, “dado a que ellos no reconocieron la preexistencia de la Ley de Referencia al Derecho de Propiedad Intelectual y de Autor, la 44, que en el Artículo 22 ordena que una entidad colectiva de gestión debe: primero, agremiar a todos y cada uno de los autores y compositores de la nación, y segundo, reconocer los derechos particulares, o sea, los derechos de los no asociados a ellos, lo que hizo que perdieran la legalidad sobre esta figura, y por eso Sayco y Acinpro ahora son una entidad societaria que no es la única dueña de los derechos de autor en Colombia”, explicó el director.

Reclaman sus derechos

La creación de Angedaycol, Asociación Nacional de Gremios de Derechos de Autor y Conexos de Colombia, fue la forma que varios autores nacionales encontraron para reclamar sus derechos sobre las obras que crearon.

“Queremos dejar en claro que nosotros no estamos compartiendo el mercado societario de autor con Sayco, les estamos reclamando así nuestro derecho a las obras, a profundidad y como dueños que somos”, precisó José Leonardo Álvarez.

Figuras jurídicas

Las figuras jurídicas que hacen legal el recaudo por derecho de autor de Angedaycol son los artículos 3, 4, 12 y 30 de la Ley 23 de 1982 de Titulares del Derecho de Autor; el Artículo 40 del Decreto 2150 de 1995, los artículos 13, 38 y 61 de la Constitución Política, que establecen los derechos a la igualdad, la libre asociación y los beneficios sociales económicos y culturales de los colombianos, y la Ley 44 de 1993 en el Artículo 13, numerales 2 y 3, que trata de los derechos del usuario por concertación.

Esta entidad está haciendo el recaudo mediante la “aplicación del ordenamiento jurídico de la referencia, el cual trata de una concertación con el usuario, llámese radiodifusor, establecimiento comercial o empresario de espectáculos. Primero, se concerta el pago y posterior a ello se le emite un comprobante de pago de los Derechos de Autor, ya que nuestras leyes estiman que estos deben pagar los derechos, pero no especifican que solo lo puedan hacer a Sayco, de ahí nuestro interés en agremiarnos entre nosotros: autores de Colombia, que protegen sus creaciones”, relató Álvarez.

Juan Camilo Restrepo Gómez, viceministro de Relaciones Políticas, explicó que “los autores, compositores, intérpretes y ejecutantes de obras o grabaciones musicales o audiovisuales tienen el derecho a escoger el mecanismo por medio del cual gestionan sus derechos de autor y derechos conexos y así mismo hacer efectiva la remuneración proveniente de los mismos. De la misma forma como la Ley los faculta para asociarse y formar sociedades de gestión colectiva, conforme a lo establecido en el Artículo 10 y siguientes de la Ley 44 de 1993, también pueden gestionar sus derechos de manera individual o acogerse a mecanismos diferentes a los de la gestión colectiva, tal como ha sido reconocido por la Corte Constitucional”.

El viceministro también explicó que los autores en el país “no se encuentran obligados a asociarse a Sayco ni a otras sociedades de gestión colectiva de derechos de autor y derechos conexos, ya que dicho derecho de asociación es potestativo y no es prerrequisito para gestionar dichos derechos”.

Derechos seguros

El gestionamiento, trámite y aplicación de los beneficios de seguridad social subsidiada por el Estado y otras ayudas educativas son para Eloir Vergara el principal atractivo que tuvo al asociarse en Angedaycol, entidad que, a su parecer, nació para “salvaguardar los beneficios conexos que tienen las obras intelectuales del país y que por años no han sido visibles para los autores en Colombia”.

Lo que para el director General de esta asociación ha sido posible gracias al propósito de funcionamiento que tiene Angedaycol: “Defender simultáneamente, con las normas que regulan nuestra actividad, los derechos fundamentales del usuario en general de obras musicales en Colombia y ante las autoridades y usuarios en todo el universo. Concordante con las actividades propias del uso y cancelación previa de derechos autorales, asimismo, perseguir el pago del uso de nuestro catálogo general ante el usuario, siempre reconociendo sus derechos de concertación que ordena la ley”.

En su ejercicio, esta sociedad de autores está, además, promocionando y difundiendo los talentos del “panorama folclórico de la nación, con el fin de integrar la cultura de la identidad musical colombiana en una organización que agrupa a todas y cada una de las expresiones del lenguaje universal, hasta que el Gobierno proteja los derechos de autor nacionales y extranjeros, a través de una legislación pública, mas no para asociaciones de derecho privado”, explicó Leonardo Mosquera, director regional.